jueves, 24 de septiembre de 2015

Series Turcas (Poema) Parte II

Me pregunto cómo llegué a este punto,
A la noche implacable de Estambul
Y puse todo de cabeza
O ellos pusieron todo hacia mí,
Me pregunto cómo se leen esos libros
Y qué idioma hablaban ellos,
Quién podría tocar el violín de esa forma
Desgarrando el alma de las cuerdas
Mientras que lo has perdido todo

Y ha sido borrada tu identidad.

Ezel y Bade, captura de la serie "Ezel" de Ay Yapim, editada por el autor.


Milza López
Contenido exclusivo para Blogger
2015

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Enfrentarse a lo terrible


Enfrentarse a lo terrible,
A lo oscuro
A la certeza de que no vendrás,
A cuánto te amo
Y cuánto más te anhelo,
A la ilusión sufrida
Y el viento postrero,
A tus piernas sin vida,
Delgadas, desnutridas,
Moradas de golpes,
Azules de agonía,
Entre la ropa dorada
Que cubría tu cama
Y que hoy tan solo
Cubre tu cuerpo.
Puedo abrazarte hasta el infinito
Y no habrá más calor en tus manos,
No habrá más dulzura… Sólo silencio
En la noche más brillante
Y la mañana más oscura,
Dejaste tus latidos
Y tus tormentos.

Quisiera revivirte,
Quisiera reanimarte,
Pulverizar escarcha sobre el Sahara
Y esconderme en las ramas del desierto.
Creí tener tanta fuerza
Para no despertar al verte muerto,
Para retroceder la secuencia desde tu herida.
Ahora sólo quiero volver a escuchar

El último eco de tu suspiro. 

Pictografía de David LaChapelle, (modificada a grises) de la colección American Jesus.
En Chile se puede ver hasta el 27 de Septiembre en MAC Parque Forestal.


Extraído de "El Cielo", capítulo I: Primer Abismo
Milza López 2014.
Disponible en Amazon

miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Tu padre ha muerto alguna vez? (Poema de Ezel)

¿Tu padre ha muerto alguna vez?
El mío murió. Quedé ciego. 
Le dieron un baño y luego se lo llevaron,
no me esperaba esto de mi padre
Quedé ciego
¿Alguna vez has ido a un baño turco?
Una de las lámparas se apagó cuando estuve ahí
Uno de mis ojos se apagó
Quedé ciego
Había un cielo redondo arriba, era de color azul
Quedé ciego
Volví a mirar el cielo,
Y esta vez unas estrellas me iluminaban

¿Tu padre ha muerto alguna vez?
El mío murió una vez. Quedé ciego

(CEMEL SUREYA-1958)



El extracto que acaban de leer pertence al poema "¿Tu padre ha muerto alguna vez?" del poeta turco Cemel Sureya, y esta versión fue traducida por Mega para la serie de Televisión Ezel, en el momento en que el personaje da un vuelco en su vida y asesina a dos mercenarios que lo perseguían. Para los lectores más exigentes les tengo el poema completo, traducido por mí desde la versión en inglés. Es una maravilla. Saludos desde Chile y que disfruten.

¿Tu padre ha muerto alguna vez?
El mío murió. Quedé ciego. 
Le dieron un baño y luego se lo llevaron
No me esperaba esto de mi padre
Quedé ciego
¿Alguna vez has ido a un baño turco?
Una de las lámparas se apagó cuando estuve ahí
Uno de mis ojos se apagó
Quedé ciego
Había un cielo redondo arriba, era de color azul
Quedé ciego
Las piedras las piedras del baño turco
Las piedras brillaban tanto como un espejo
Vi la mitad de mi rostro en las piedras
Era como algo como algo malo
No esperaba esto de mi rostro
Quedé ciego
¿Alguna vez lloraste mientras te bañabas?

(CEMEL SUREYA-1958)


Imagen capturada de Ezel, episodio 62 HD. Versión original.

LAS ÚLTIMAS DOCE HORAS DE LA AMISTAD

¿Que conmigo no haya pasado nada
mientras soportaste llorar a gritos, 
y por mí tal vez podrías haberte muerto?
¿O mientras pasaron-pesaron las horas de la noche 
y otra vez flotó río arriba, vacía, desde Érd
a Esztergom la barcaza portadora de espectros?
¿O meintras que la luz de la linterna del que lee la inscripción sepulcral
alumbró uno tras otro a los rostros de los que duermen afuera
y ustedes dos le exigieron cuentas a la noche en casa
con escrupulosa lentitud?
¿O mientras dormías de mañana sobre la mesa de la cocina
y las piezas del reloj despertador arrojadas en el suelo 
resplandecían en cada punto de la cocina en que se habían desparramado?
¿O mientras te detuviste de mañana en la calle Kossuth Lajos
grandiosamente, como a alguien ya olvidado, 
en soledad y en medio del tránsito
y en el espacio permanecieron doce aviones
y en uno de ellos un presidente borracho bailaba,
y la joven tripulación hacía el servicio de camareros?
¿O mientras en los cuatro caballos robados en el apocalipsis
iban sentados bandidos y no podían ya detenerse,
en cambio allá delante de ellos, como el borde de una página
la badera del fin del mundo blanqueaba indiferente?
¿O mientras luchabas con la horrible 
bolsa de plástico que
se te enroscó en la pierna derecha en el huracán de la mañana?


Fotografía original de Jamierodriguez37, editada por Milza López.


Itsván Kemény, del libro Hideg (Frío)
Traducido por María Elena Szilágyi Chebi. 
Revista La Otra, tomo 3.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Series Turcas (Poema) - Parte 1



I 


Revuelvo mi pasado
En una taza de té
Como los turcos
De las teleseries turcas
Que persiguen un sol
En el horizonte del mar
Y cruzan la ciudad
Junto a las gaviotas,
Con un revólver de plata
Bajo la chaqueta de cuero
Que al mismo tiempo cubre
Un suéter de lana
Tejido por su madre,
Para su hermano gemelo
Que acaba de morir. 


Fotografía de Sunrise8221 disponible en Deviantart.


Milza López
Contenido exclusivo para Blogger
2015

viernes, 11 de septiembre de 2015

_____El Señor de la Noche (I)

Estaba en la cima. Estaba tan seguro de que nunca podría descender que cada día me daba el lujo de disfrutar un poco menos de lo que antes me había parecido lujoso y exclusivo, ansiando encontrar algo aún más único e inaccesible que me volviera a despertar. Mis amigos me llamaban "El señor de la noche" por el éxito indiscutido de mi late show en la televisión pagada, y por mi habilidad envidiable para conseguir modelos de team en los clubes de la ciudad, mientras Laura, mi esposa de portadas de revista -que también era modelo- se quedaba en casa ocupándose de sus cosas.

Todo el mundo me admiraba, tenía mi cortina musical al volver de comerciales, tenía el auto que todo el mundo quisiera manejar, una casa en Vitacura (el barrio más top de Santiago), tantos amigos y amigas que ya casi había empezado a olvidar su nombre, un cuarto de ropa que valía millones en vestuario de diseñador, y sólo comía y bebía de lo mejor en los antros más cotizados. Tenía una casa en Zapallar y acababa de firmar por una nueva serie de anuncios con una marca de retail. Me levantaba a cierta hora, eso sí, preparaba responsablemente mis entrevistas y mis invitados y el aplauso del público nunca se hacía esperar, paracía casi tan natural como el cabello de Laura, o como la piel bronceda de Laura, o como los senos de Laura, o como sus labios carnosos. Lo tenía todo, sí señores, yo lo tenía todo.

Pero entonces supe que él vendría desde España a visitar el país nuevamente, supe que no daría entrevistas excepto a una persona, supe que no quería aparecer en televisión abierta, supe que quería contar su historia familiar y su vida antes de convertirse en uno de los futbolistas más cotizados del viejo continente, supe que también quería aclarar los detalles de su ruptura con la venelozana de las teleseries, supe que estaría en mi late show. Sí, en mi-late-show.

Mientras el productor terminaba de darme instrucciones y los demás periodistas hacían fila para felicitarme y los coordinadores de piso me sobaban el lomo y sonreían agradecidos y los contadores se preparaban para agendar los nuevos contratos publicitarios, yo simplemente sudaba. No pude escuchar más palabras que esas. ¡Qué hjo de puta! De pronto le daba por hablar con los medios y tenía que ser ahí, conmigo, sin ninguna opción de reemplazo, en una charla "cercana e íntima", sin público, en un programa especial que tendría a toda la audiencia masculina y femenina colgada del televisor.

Supe en ese instante que mi vida se iba por un tubo, dije que me sentía mareado, que necesitaba agua fría y me retiré a mi oficina-camarín. Adriana, llegó rauda, la hice pasar de inmediato y me abrazó fuertemente. Lloré en su hombro y ella, como siempre, me consoló como sólo una amiga-madre-hermana podría hacerlo con su alma gemela. "Tranquilo", me decía una y otra vez con su calmada voz celestial. "Tranquilo, no dejes que te dañe otra vez", repetía mientras veía como una pesadilla comenzaba a alarmar cada parte de mi cuerpo, me derrumbaba sin salida alguna. "No he podido olvidarlo, no puedo...", le contesté sollozando sin parar. Miré mis ojos hinchados, mi cabello comenzando a caer, mi traje desordenado, mi rostro humedecido y mi derrota completada en la mirada triste de Adriana. Su teléfono comenzó a sonar y le informaron que él había llegado en su motocicleta, como siempre fiel a su estilo de chico rebelde del fútbol. Había llegado para destruir todo el imperio que había construido en forma de una trampa de la que no tenía escapatoria.

Ella me miró con miedo, tanto miedo que supo que debíamos cancelar a como diera lugar la entrevista. Ella lo sabía todo. Salió corriendo de mi oficina jurándome que no lo permitiría, que no me expondría de esa forma y...

(Continuará...)


Fotografía de Alanquido en Morguefile. Editada por Milza López.

Milza López, 2015.
Todos los derechos reservados.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Ilustración, narrativa, comic y más: Talleres Plagio 2015

Plagio es una agencia cultural conocida por estar a cargo de Santiago en 100 Palabras y Nanometrajes Zoom Santiago, y están orientados a la creación y gestión integral de proyectos artísticos. Como cada año, se encuentran difundiendo los talleres creativos que son ofrecidos por la agencia en el café Literario Parque Balmaceda, siendo esta la edición XI.

En la presente versión los talleres ofrecidos son de Ilustración (con Sol Díaz, dibujante y diseñadora gráfica (con Patricio Jara, escritor y periodista), Narrativa (con Diego Zúñiga, escritor y periodista) y guión de cómic (a cargo de Francisco Ortega, periodista, escritor, editor y guionista). Los talleres tienen un costo de $70.000 pesos que se pagan previo al inicio del taller (primeros días de octubre) y se llevan a cabo cada uno en 5 sesiones.
Ilustración de Sol Díaz en el libro Jotes y Pasteles, editorial Planeta. 

Las inscripciones y consultas se pueden hacer en talleres@plagio.cl o al número de teléfono correspondiente (56 22) 2335 8659. La información más detallada la encuentran en este enlace. También los puedes seguir en Facebook: Plagio Chile.


Saludos y que la fuerza los acompañe!!