lunes, 15 de agosto de 2016

PANDEMONIUM (Desclasificado)


“Bienvenida a la capital del Infierno”, dijo Eva.

¿Ves? Todo se acabó, no lo vuelvas a mirar jamás; siempre tiene el puñal más hermoso para llevarte con él al abismo, y encerrarte en ese lugar, para que te duermas con pesadillas, para que todo se extinga a sus pies, bajo un cielo de tormentas y eclipses.
No. No lo imaginaste así, no imaginaste una nueva guerra en la cúspide de la traición, no imaginaste que yo volvería a por ti y que sería tu amado quien me llamara. Todo acabó otra vez, lo mejor será que partas de la Tierra; ven aquí, yo te he esperado en silencio días enteros, aguardando un nuevo abandono. No, esta vez no voy a obligarte, no tengo armas apuntándote. Si tú quieres, puedes venir donde nace el suicidio: el final del dolor está en los ríos de sangre que fluyen por tu corazón hecho trizas. Esta vez las cadenas de mis demonios han desaparecido, es tu ángel, el que tanto amas, el que te envía a esta plataforma… Te borró de su destino. Tal vez nunca estuviste allí.


Ven, mira, mata, llora, grita. Tu ángel te hizo prisionera del miedo, el miedo que te hace subterránea luz a base de sombras; tu ángel que amas y sueñas te tiene en sus pesadillas, reflejando su desprecio cada vez que quiere huir. Ahora estamos frente a frente, perdidas, hemos hallado el camino oscuro, la agonía de tu alma te ha traído hasta mí. Y yo te traigo a mi ciudad natal, Pandemónium, aquí vine a matar a tu Príncipe y a su fruto… Aquí está él, sin vida, y su padre, el cuerpo de la confusión, ya no tiene alma, está poseído por uno de los nuestros, por un ángel negro, un demonio blanco. Pero ni su belleza ni su maldad te pertenecen. 


Ilustración de Gustave Doré (1832-1883) para La Divina Comedia. 

Milza López, 2005-2006
Colección inédita, exclusivo para Blogger
Milza López Web Developer

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