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miércoles, 3 de mayo de 2017

La pintura de Jackson Pollock en Ex Machina

Si no habías oído de Jackson Pollock hasta ver el aclamado filme Ex Machina de Alex Garland, en este post te contaremos más sobre esta pintura que aparece en medio de los diálogos del creador de la inteligencia artificial más avanzada del planeta.

Jackson Pollock (1912-1956) fue un pintor expresionista de origen estadounidense, líder casi por naturaleza propia de un movimiento artístico revolucionario y conocido por su manera única de pintar. Este artista, calificado por muchos entendidos como un genio del arte contemporáneo, se caracterizaba por utilizar resinas distintas del material utilizado hasta entonces, y literalmente arrojaba pintura sobre el lienzo con distintos elementos, incluyendo objetos tan curiosos como jeringas. Esta novedosa técnica le permitió crear cuadros únicos, prácticamente imposibles de replicar y distinguidos porque cada uno formaba de cierta manera un patrón único, como si fuera una especie de mármol diferente del anterior. No existen muchos de sus trabajos accesibles en la actualidad y cada uno es realmente gigantesco, siendo sus obras algunas de las más costosas en las subastas de arte y su precio se eleva por millones y millones de dólares. 

En la película Ex Machina, uno de los protagonistas utiliza uno de sus cuadros describiendo su método de pintura como "no aleatorio, no deliberado, algo en medio que llaman arte automático", y realiza una analogía respecto de su propio trabajo como científico y el desafío que implica lograr acciones sin un objetivo específico pero que tampoco constituyen respuestas al azar por parte de una máquina, es decir crear inteligencia artificial como Jackson Pollock podía pintar. En este punto es donde destacan que si el artista hubiese decidio previamente con exactitud lo que pintaría, entonces no podría haber realizado trazo alguno. Y desde luego, Jackson Pollock no realizaba ningún bosquejo previo a sus obras de arte, sino que simplemente las dejaba fluir. 

No es cualquier pintura del artista la que aparece en la película, se trata del cuadro No.5, 1948 del autor y es desconocido si se trata de la original, puesto que es la segunda obra más costosa del mundo, habiéndose vendido a un coleccionista privado en una subasta por aproximadamente 150 millones de dólares, es decir es mucho más costosa que el presupuesto completo de la película. Además, es la pintura determinante en la historia del expresionismo abstracto, la que marca una variación dentro de qué es lo más importante en una obra y fue una gran influencia en otros artistas de la época que se adhirieron al movimiento. Asimismo, se ha denominado como el nacimiento del "action-painting", en donde el arte no se trata sólo de autoexpresión, sino también de autocreación, autodefinición o autotrascendencia. ¿Sería la inteligencia artificial para la ciencia, lo que la obra de Jackson Pollock fue para el arte?

Cuadro No.5, 1948 del artista Jackson Pollock.

Artículo original de Milza López
Contenido exclusivo para Blogger

lunes, 29 de agosto de 2016

Despedida del Fénix (Última Oración)

Suelo soñar con lo que pasó, como si la caja de tormentos que se abrió en la afrenta trágica de aquel día quisiera obligarme a permanecer ahí, como si esa terrible mirada buscara otra vez amilanar mi vida por entero.

Un álgido aliento respira en mis espaldas antes de que pueda despertar en este silencio apátrida y antropófago que reina en mi habitación, y antes de que mi vida de anacoreta me retorne a su ritmo normal.

La acritud de estos días es cada vez peor, la ambigüedad de las sombras en mi cabeza me confunde, y forma un amago de suplicios que no puede golpearme o herirme más.

Cada vez que esas imágenes me perturban al dormir, sólo puedo abjurar entre lágrimas por lo que hice, y en medio de mi aletargamiento, el dulce llanto logra absorber mi dolor, transformándolo en un cuerpo acuoso… Sí, es un llanto anodino y afable, que me ayuda a sobrevivir.

Soy un forastero fantasma, un barco advenedizo en el océano de criaturas de la Tierra, mi llegada a este mundo fue abrupta, sin el ágape de adosar mi destino a mis sueños de anarquía y libertad eterna.

Pero otra vez veo la abertura de la tierra bajo mis pies, intentando tragarme sin apelación alguna de mi parte (¿Soy yo quien se deja arrastrar?). 

A veces quisiera la abolición del odio en mi Corte Suprema, la luz de la verdad en mi Juicio Final. Pero no están.

Los Monstruos de alcurnia me siguen todavía, y dibujan la abstracción de lo sucedido aquel día oscuro, en aquella afrenta. Ellos quieren amonestar mi alegría y robar la poca felicidad que logré siguiendo los adagios de las aves que me enviaron a la Tierra.

¿Que debo seguir aquí? ¿Que guardaré la espada de la virtud? ¿Que me liberaré del odio? Tal vez, pero ahora necesito partir; soy el Fénix, el adalid alado de destellos hermosos, pero las pesadillas y la persecución me ciegan: ya no puedo ver mi propia Luz.


Si me arrojo al volcán ahora, reviviré más tarde, volaré como nunca antes lo has visto. Ahora apaga tu mirada, no quiero que me veas arder, ya mañana despertaré en cenizas. 


Retrato de Michael Jackson, pintado por Dan Lacey. 
Milza López
Colección inédita, exclusivo para Blogger

lunes, 15 de agosto de 2016

PANDEMONIUM (Desclasificado)

“Bienvenida a la capital del Infierno”, dijo Eva.

¿Ves? Todo se acabó, no lo vuelvas a mirar jamás; siempre tiene el puñal más hermoso para llevarte con él al abismo, y encerrarte en ese lugar, para que te duermas con pesadillas, para que todo se extinga a sus pies, bajo un cielo de tormentas y eclipses.
No. No lo imaginaste así, no imaginaste una nueva guerra en la cúspide de la traición, no imaginaste que yo volvería a por ti y que sería tu amado quien me llamara. Todo acabó otra vez, lo mejor será que partas de la Tierra; ven aquí, yo te he esperado en silencio días enteros, aguardando un nuevo abandono. No, esta vez no voy a obligarte, no tengo armas apuntándote. Si tú quieres, puedes venir donde nace el suicidio: el final del dolor está en los ríos de sangre que fluyen por tu corazón hecho trizas. Esta vez las cadenas de mis demonios han desaparecido, es tu ángel, el que tanto amas, el que te envía a esta plataforma… Te borró de su destino. Tal vez nunca estuviste allí.


Ven, mira, mata, llora, grita. Tu ángel te hizo prisionera del miedo, el miedo que te hace subterránea luz a base de sombras; tu ángel que amas y sueñas te tiene en sus pesadillas, reflejando su desprecio cada vez que quiere huir. Ahora estamos frente a frente, perdidas, hemos hallado el camino oscuro, la agonía de tu alma te ha traído hasta mí. Y yo te traigo a mi ciudad natal, Pandemónium, aquí vine a matar a tu Príncipe y a su fruto… Aquí está él, sin vida, y su padre, el cuerpo de la confusión, ya no tiene alma, está poseído por uno de los nuestros, por un ángel negro, un demonio blanco. Pero ni su belleza ni su maldad te pertenecen. 


Ilustración de Gustave Doré (1832-1883) para La Divina Comedia. 

Milza López, 2005-2006
Colección inédita, exclusivo para Blogger

miércoles, 20 de julio de 2016

Claustrofobia (Versión La flecha envenenada)

Voy a mirarme en el inexorable reflejo
de todos mis años,
voy a pelear contra la verdad frente el espejo,
mas no podré vencer jamás desde mi hemisferio vano.
Y así comienzo a sangrar,
la claustrofobia no puedo evitar.
La herencia de los ángeles
es miedo hecho colinas,
la sangre de Los Alpes
hecha muerte y hecha vida.

La suavidad cromática del enlace,
entre la luz y el frío suicida,
es devota a la música 
de mi miedo y mis parques
cuya sombra y raíz 
consuelo deprimida.

Mi figura en esta máquina 
se amarra al escape
intentando huir 
desesperada y percibida por nadie,
porque la Reina de los sables
corre tras de mi disfrazada de El Ángel, 
atraviesa las heridas…
Y con su cruz invertida las reabre.

La tristeza hacinada 
en Nosotras huele a carne
violentada y perdida.
Mi propia confusión se vuelve masacre
en el centro giratorio 
de la virtud misma,
invisible en su cauce
y en todos sus días dormida.

La Tierra es el planeta 
albergado junto a Marte
y gira al revés, 
los continentes de masa invertida
mueren con el furor 
y sueñan inconstantes
frente al espejo de mis años 
y mis personalidades divididas.

Mi corazón de esencia suicida
debía partir esta tarde;
las lágrimas desprendidas
de Él, se vuelven carne...


Fotografía original de Misha Gordin, colección Shout 1984-1987.

Extraído de La Flecha Envenenada y Otros Textos
Milza López - 2007

domingo, 27 de marzo de 2016

¿Seré Yo, Maestro...? (Interrogaciones)

-¿Cómo pude haber estado tan equivocada? 
-¿Cómo pude haberte reconocido de inmediato?

 Al final de los pasos enmohecidos en el bosque no existía el arcoiris que desde dentro vislumbraba.

-¿Cómo podía no ser quien yo esperaba? 
-¿Cómo podría no ser la luna tras el vidrio borroso de la ventana, sino un simple poste de luz con energía intermitente? 
-¿Cómo es que no hubo ningún pacto bilateral antes de que naciéramos y en ningún lugar tú me encontraras? 
-¿Y cómo es que ya no tendremos otra vida?

Una segunda oportunidad en la que podamos cambiar el túnel sombrío por un río de aguas esmeralda. 

-¿Cómo es posible que el mapa de mi destino lo haya visto en forma equivocada en tu mano descubierta? 
-¿Cómo pudiste recortar las mañanas durante tantos años sin cesar ni un solo día ni fallar ni un solo tiro con tu ojo de halcón cuando liberaste cada partícula de resplandor hasta mi alma? 
-¿Cómo es que no soy yo, Maestro
-¿Cómo es que al mirar hacia atrás encuentro que soy sólo otra sirena en un mar colapsado de deidades nadadoras? 
-¿Cómo es que no soy la única que siente tu aroma sin tenerlo ni remotamente? 
-¿Cómo es que pasan y pesan anquilosamente* los años y el tiempo parece totalmente incompetente ante esta estatua de bronce que truena y ya debió haberse oxidado y olvidado de lo prometido que no ha llegado jamás? 
-¿Es que acaso debo aceptarlo y resignarme a ser una metáfora lúgubre del día que vive enamorado de la noche y que persigue incesantemente sabiendo que nunca podrá encontrarlo? 
-¿Cómo puede ser que no sea yo la mano apretada y la frente besada delante de todos los ejércitos? 
-¿Cómo es que tras desencadenar la cinta que te puso Brahma, desenvolviste un rostro que no era el mío y tomaste un corazón del cofre de sequoias y adentro no existía ni el sonido de mi nombre? 
-¿Cómo es que sentí que me mirabas y que intentabas indagar en mi nostalgia con tu voz de cielo desde la primera vez que vi tu foto el calendario de invierno de la biblioteca brava?
-¿Cómo pudo ser que al verte envuelto en oro frente a la multitud apabullante la fuerza de tu danza me deleitara hasta la hipnosis más completa, y la gravedad se apagara sólo para que tú te elevaras y yo supiera que eras tú, y sintiera que te conocí desde antes de enfrentarme por primera vez al aire?

Vamos, que en tu furia y tu hartazgo de ser perseguido por flores y sirenas, decidas virar la devoción de tu barco y decirnos de una vez que estamos equivocadas, y que no eras tú quien nos despertará un día, y que no fue tu voz la que ha querido empujarme hacia el borde de la isla, y que sólo fue un sueño, un sueño embalsamado.


Muéstrame con tus propias piezas que todo ha sido un escenario, que el brillo deslumbrante de tu aura no era más que luces estructuradas en un armazón diseñado para la catarsis griega en pleno siglo XX. Quiero ver que tu ascenso responde a un canto sintético, que tu sonrisa ilumina la galaxia gracias a una luz mecanizada, y que el eco de tus suspiros se propaga hacia el infinito por medio de un sistema de sonido totalmente artificial. Detén la marcha de tus seguidores y déjame tocar en tu espalda alas contrahechas de plumas robadas y ensambladas a medida de tu cuerpo de semidiós. Muéstrame que no era cierto, que no era yo, que sólo soy otra poeta en una misión suicida, que es una sugestión bizarra haber reconocido cada rincón de tu casa, que no es posible ni socialmente aceptable tener recuerdos amontonados de tantas caminatas descalzos en la arcilla del lago, de tantas mañanas escalando árboles milenarios, de tantas penas ahogadas en la hierba florecida, de tantos veranos buscando el tesoro en la costa señalada, de tantos besos bajo el agua del río que acababa de acariciar la montaña, de tantos cuentos que leíste en voz alta y cambiante antes de dormirte sobre mi cama, dime que no es a mí a quien le confiaste tu último secreto antes de evaporarte hacia la nada, que no fue conmigo que escapaste para construir columnas de orquídeas a los pies de la Reina del Nilo. 

Baja de una vez y dime al fin que no soy yo y que no existo, que soy una loca más que intenta salirse de su jaula, dime personalmente que tú no eres para mí, que estoy profundamente equivocada, para así pensar que al menos me distingues de en medio de la bandada, y pensar que has descendido para decirme algo que no fue exactamente lo que quisiste decir, y que si junto de cierta manera tus palabras las consonantes que pronunciaste formarán un código que me permitirá rescatar una llave que me dejará cruzar una mampara que se esconde en un patio sagrado y que hallaré un jardín con el polvo de los inciensos que perdí en mi infancia, y que entonces todo tendría sentido, y que el calipso en el centro de tu Atman me llevará hasta el Nirvana que he buscado tanto tiempo, y que seré al fin libre de este cuerpo, y que todas tus lágrimas escarlata dejarán al fin de derramarse en la jarra mística de la Psicosis, y que con mis propios dedos sanaré la herida de tu pecho, y un beso calmante sellará el reloj de agua, y entonces no habrá cielo más allá del cielo, y sabré que no estaba equivocada, no estaba equivocada…


"Archangel Michael: And No Message Could Have Been Any Clearer", obra fotográfica mixta de David LaChapelle.
 
La segunda venida se ha ido de este mundo. 
Cada quién crea y destruye a su propio dios. 
Hoy es un día aleatorio de un calendario insular que no da pie a las coincidencias.


Adelanto exclusivo de "Escape de la Interfaz Urbana", capítulo sobre los Maestros.
Milza López, 2015-2016.

viernes, 25 de marzo de 2016

Gólgota (Miguel Arteche)


Cristo, cerviz de noche, tu cabeza
al viernes otra vez, de nuevo al muerto
que volverás a ser, cordero abierto,
donde la eternidad del clavo empieza.

Ojos que al estertor de la tristeza
se van, ya se nos van. ¿ Hasta qué puerto?
Toda la sed del mundo te ha cubierto,
y de abandono toda tu pobreza.

No sé cómo llamarte ni qué nombre
te voy a dar, si somos sólo un hombre
los dos en este viernes de tu nada.

Y siento en mi costado todo el frío,
y en tu abandono, a solas, hijo mio,
toda mi carne en ti crucificada.


Obra "Cristo Yacente" en lápiz sobre papel de Claudio Bravo.

Miguel Arteche Salinas (1926-2012)

martes, 15 de marzo de 2016

Reflexiones frente a un cuadro de Pedro Lira

Miro mi vida anterior
Pintada en un cuadro de Pedro Lira,
Pero no soy esa mujer esbozada,
Soy el color coral
Que paulatinamente sucumbe al arado
Del pincel sobre el lienzo,
Del pincel y el cian,
Del cian y el detrimento

Me da nostalgia el recuerdo
De cuando estuve capturada
En ese tubo de pintura
Y él me liberó a sorbos
Para sembrar en un cuadro,
Para disgregar las aventuras
Que desde fuera de él
Se aglomeraban.


"Escena de playa con figura", cuadro de Pedro Lira. Se puede apreciar en el Museo Bellas Artes (Santiago de Chile)


Milza López, 2016
En homenaje a Pedro Lira
Contenido exclusivo