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domingo, 30 de octubre de 2016

Sábado (II)

Esta noche de sábado 
El futuro me concede 
El paso de corazón santo,
Mis días se vuelven célebres

Mis palabras cantan 
Un himno bello y calvo, 
Porque las salas
de espera le visitan anciano.

Conservaré esta canción, 
Este canto perdido, 
Porque me recuerda una emoción 
De sábado y de abanicos 

La angustia contemporánea 
Se va angustiada, 
Las horas grisáceas, 
Ríen de ella agitadas 

Escucha al amor, 
Antes de morir, 
Te hablará mi corazón, 
Síguelo antes de partir. 

La paz enamorada 
Dejará sus manos aturdir, 
La alegría alada 
Que vuela, es mejor que la jamás encontrada. 

Toda la vida se resume en un poema, 
En donde cada verso es un año gigante,
Más de mil existencias
Caben aún con todas sus raíces madres 

Todas las construcciones vivas 
Vuelven con la infancia, 
Cerca de mi final despedida,
Veo la luz de la risa de plata.

Nunca dejé de amarle, 
Quizás porque nunca pude hacerlo de veras,
Tu espíritu sana mi sangre
Y mis alegrías vibran en tu tierra

Nadie me dijo que sería feliz,
Ni que las rosas también se queman, 
Esta tarde viví para morir, 
Por un sábado en el que todo cabe, 
Y porque toda la vida se resume en un poema!





Milza López 2007
Extraído de La Flecha Envenenada y Otros Textos

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sábado (I)

La casa es grande, el corazón 
Con tristeza late, 
Con angustia contemporánea 
Que silba virtud gigante 

El espíritu se agita en el alma,
En este abismo carismático con sangre,
Pero con una energía paciente y larga 
Con la que volarán las esencias sagradas

Respirar la ansiosa libertad estable 
Que llena las presencias 
Del colorido aire 
Con el tono del mapa y las últimas risas… eternas

La esperanza de un héroe reúne a los sables
Más grandiosos e idílicos de estas rosas mientras se queman,
Y mientras miro que saben 
Que no puedo hacer nada por ellas

Entonces bendita sea esta tarde
Que comienza maravillosa, pienso que es bella, 
Pienso que todo en un sábado cabe 
Y pienso que la vida se resume en un poema. 

Yo vivo con paz en medio de las calles 
Donde a cada segundo se libra una guerra, 
Y mis líneas tan sólo dibujan un detalle
Que luce trayectos como las estrellas. 

Quisiera que mis sueños puedan despertarme 
Antes de que me saquen y vean tras las rejas, 
Porque este sábado existe en mi valle
Y porque a veces se disfraza de estrategia 

La libertad viene desde su tormenta, 
Y la inseguridad miedosa se aleja en este cáncer, 
En la oscuridad de mi poesía nace una leyenda
Y crece un  mundo de alabastros que se expanden 

Esta circunstancia hereditaria y anual se vuelve carne, 
Accidentando mi camino con azules hiedras, 
Las pestañas de mi lápiz se vuelven gigantes 
Y duermen en islas paradisíacas eternas. 



Milza López 2007
Extraído de La Flecha Envenenada y Otros Textos

miércoles, 20 de julio de 2016

Claustrofobia (Versión La flecha envenenada)

Voy a mirarme en el inexorable reflejo
de todos mis años,
voy a pelear contra la verdad frente el espejo,
mas no podré vencer jamás desde mi hemisferio vano.
Y así comienzo a sangrar,
la claustrofobia no puedo evitar.
La herencia de los ángeles
es miedo hecho colinas,
la sangre de Los Alpes
hecha muerte y hecha vida.

La suavidad cromática del enlace,
entre la luz y el frío suicida,
es devota a la música 
de mi miedo y mis parques
cuya sombra y raíz 
consuelo deprimida.

Mi figura en esta máquina 
se amarra al escape
intentando huir 
desesperada y percibida por nadie,
porque la Reina de los sables
corre tras de mi disfrazada de El Ángel, 
atraviesa las heridas…
Y con su cruz invertida las reabre.

La tristeza hacinada 
en Nosotras huele a carne
violentada y perdida.
Mi propia confusión se vuelve masacre
en el centro giratorio 
de la virtud misma,
invisible en su cauce
y en todos sus días dormida.

La Tierra es el planeta 
albergado junto a Marte
y gira al revés, 
los continentes de masa invertida
mueren con el furor 
y sueñan inconstantes
frente al espejo de mis años 
y mis personalidades divididas.

Mi corazón de esencia suicida
debía partir esta tarde;
las lágrimas desprendidas
de Él, se vuelven carne...


Fotografía original de Misha Gordin, colección Shout 1984-1987.

Extraído de La Flecha Envenenada y Otros Textos
Milza López - 2007

miércoles, 6 de abril de 2016

Irreversible I

Yo ya no puedo mirarlo a los ojos
Tan sólo quiero cubrir mi cara
Con la imagen de la amistad
Que nunca existió entre nosotros,
O con el llanto que mi sonrisa derrama,
Esta situación es el conflicto interno
Entre contornos que enmarcan
Su figura en llamas,
Son mil pensamientos tormentosos
Que el descendimiento
Con descontrol guardan,
Él se deshace de los límites de todo
Lo que el remoto pasado abarca
Y me confunde, me grita de modo
Que las emociones me arrancan,
Me insulta, me mata y sólo
Porque él de mí no obtiene nada,
Y ese es el desprecio más seguro que se
Mancha en el entorno
De aquellos sueños
Y pesadillas que saldrán,
De mí se ríe y se transforma
Sin saber cómo 
Matarme de angustia llana
Y yo simplemente invento
El despecho, el odio
Para arrebatarle su calma,
Y así, en un frío beso
Se cierra el libro deseoso
De guardarse con su historia contada
Así, en el adiós
Se cierra el pasado envidioso

Y al fin calla la historia humillada…
Ahora aquel anhelo de hablarle y mirarle
Me come para ver la venganza
Terminada, para que la evasión
Esconda el valor amistoso…

¡La evasión completa es la mejor arma!
La mentira vaga de que nada ocurrió
Resume lo peligroso
De volver a él la mirada,
Yo lo hice y sólo me queda desaparecer
De su mundo espantoso,
De la inútil ilusión suya
Y que él piense en mí
Como desgraciada,
¡no quiero saber de su ser ambicioso!
Y hoy él me odia
Porque no soy manejada,
Porque no hay razones de sobra para
Que esté a sus antojos…
¡¡Pero no encuentro motivos
Para que de él me vaya,
Él no lo entiende tampoco!!
Yo quiero nacer en el recuerdo de oro,
(en el bello recuerdo
De la ilusión pasada)
Pero en él aquel pretérito es tonto
Porque yo no puedo recordar nada,
Un insensible corazón
De sentimientos borrosos
Que me obliga a expresarme callada,
Y mi dolor, por eso, es silencioso
Cuando me amarra,
Él es el ser más orgulloso
Y cree que estoy enamorada
O confundida, pero en el fondo
Es él quien mi alma arrebata.

Jugador, traidor, idiota tramposo
Niega que me adoraba
Y él para mí fue todo
Pero se terminó y lo que queda se acaba
Entonces nunca hubo nada entre nosotros,
Nada más que la locura amarga,
Nada desde que él está loco,
Loco porque su rencor el alma no aguanta.

No me quiere perder dice furioso
Pero yo sí, aunque él sigue en mi alma,
Que me olvide, que me odie,
No habrá tesoro
Que recuerde de mí,
Su amante, eterna, hermana
Pero que esté consciente
Que como él no habrá otro
Cariño relevante
Que de nocturno
Impregne mi almohada,
Su recuerdo es hermoso,
Porque sé traerlo a mí, sombra dorada;

Él es igual sueño de oro
A pesar de todo en la vida pasada.
Pero es gigantesco y largo el sollozo
“por lo que la traición
Jamás será revocada”,
Es el mutuo abandono
Y la confusión en su ser me desgarra,
Pero el frío debe controlar este odio,
Y no me sigue la idea
De poseer vidas separadas.
Es tan terrible seguir así, es obvio
Ya no quiero existir desesperada
Él ejerce en mí
Mil sentimientos poderosos,
Pero el daño es irreversible,
Moriré destrozada…


Fotografía del autor, 2010-2011.

Milza López. 2007
extraído de "La flecha envenenada y otros textos"
contenido exclusivo

miércoles, 23 de marzo de 2016

Suspendida (III)

Y yace suspendida en el tiempo:
Congelada y herida
Como rosa al viento.

Es pasado sin memoria,
Es presente sin historia,
Es futuro sin sueños,
Juramento mudo
En la culpa del forastero.

Desaparece sin esperanza,
Escribe sin calma,
Retrata cruces descontrolada.

Mira la tormenta del abandono
Y ha quedado ciega y sin novio;
Baila en la sombra de quien más quiere…
¡Es sólo una locura que llora
Y grita el nombre por el cual fallece!

Quiso congelar al Rey del hielo,
Quiso callar al señor del silencio,
Y se debe matar por su amor de cielo,
Al que no supo perdonar,

Al que amará desde el infierno. 


Elif Denizer en serie Kara Para Ask, imagen de Ay Yapim modificada con filtros.

Extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 
Milza López, 2007.




lunes, 21 de marzo de 2016

Juan Carlos

Juan Carlos ha muerto
sin alas ni amapolas,
Juan Carlos ha muerto
sin cruces ni tormentas.

Pero no descansa en paz,
la ansiedad le toma
y le mece en la cuna sin libertad;
él baila cadenciosamente entre las filas bohemias
del amanecer nocturno,
allá, en el país de las cadenas
bajo la luna del caos,
cae su lágrima de óxido junto a la condena.

¿Quién está junto a él
al borde del ocaso,
tomando el control
de los días de blanco?
Sí, es ella, María,
la bruja del oriente,
el ángel caído,
la estrella herida
que sangra y envenena entre los hombres perdidos.

Y él se ha aferrado a ella,
buscando salida al laberinto
de pesadillas; las huellas
de su pasado interrogan sus ojos con el himno
de aquellas que le han amado
como corriente de esteros contra el huracán.
Alguien tenía que morir…

Como furia infinita
de ríos liberados,
como volcanes que musitan
que el fin ha comenzado,
como nubes que suplican
partir al desierto no abrazado
(para hacerlo florecer),
como voces torcidas
en el centro del tornado…
Él intentó escapar.

Pero Juan Carlos está muerto,
ya no sonríe a mis espaldas
ni respira en mi piel,
ya no frecuenta mis cartas
ni llora sobre el papel
de sus amenazas.
Ya no grita mi nombre
por los pasillos de la lluvia,
ya no juega con mi perfume
ni con la sangre que desciende de la bruma.

Porque a Juan Carlos se lo tragó el tiempo
que vio que no cumplió la promesa del ayer,
porque Juan Carlos está muerto
y yo lo maté…

Judith cortando la cabeza de Holofernes, Michelangelo Caravaggio. 

Milza López,
extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 2007.

lunes, 29 de febrero de 2016

Suspendida (II)

Esperando quieta,
Rezando casi muerta,
Llorando gélida,
Soñando huellas…
Por dónde debió vivir,
Por donde no supo caminar,
Lo que debió seguir,
Al que no supo matar,
Por dónde no debió dormir,
Por dónde no supo desandar,
Lo que debió sentir,
Al que no supo amar…

Es fuego líquido y metal blanco,
Culpable y rítmico
En la virtud del llanto,
No puede volver atrás
Ni retroceder sus días,
Sólo recordar
Palabras sin armonía
De la tragedia de su voz,
Del secreto y la envidia.

¿Muere ella sin dolor?
¿Se oscurece sin brillar?
¿Cae recóndita de temor?
¿Calla por siempre sin hablar?
Cerrará los ojos
Y se hará olvido,
Canción de locos,

Un himno perdido. 


Alí, Ezel y Bahar, escena de Ezel. Fotografía de Ay Yapim.

Extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 
Milza López, 2007.

lunes, 22 de febrero de 2016

Suspendida (I)

Suspendida
La lágrima de la traición
Cae al infierno sostenida
Por el silencio sin perdón.
Aunque quiere morir,
Aunque deseaba vivir,
Aunque casi fue asesinada,
Aunque se arrepienta de existir,
Por la culpa en su espalda
O por el sonido maldito
Sin control en su alma.

El grito del dolor
Canta y le ataca,
Confunde el don de llorar
Con un lamento,
Es tristeza desahuciada,
Apartada hasta la resignación,
Evaporada sin color,
Jamás pensada de corazón,
Jamás ocultada
Del sumidero sin sol.
Es una lágrima de sal
Cruzando sangre dulce,
Atravesando la mar

Que duerme sin luces. 


Extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 
Milza López, 2007.

La flecha envenenada y otros textos (Libro completo)

Portada de "La flecha envenenada y otros textos", 2007. Diseño del autor.

Como muchos ya se han enterado, se trata de mi primer libro, el cual fue publicado en papel con el círculo de escritores El Arca en el año 2007, teniendo como autor los derechos de distribución. Puedes ver más en esta publicación.

Este libro lo he ido publicando poco a poco, poema tras poema en el blog, y este post tiene por objetivo indexar todos los títulos a medida que termine de agregarlos, para que se pueda acceder al libro completo, que por lo demás es bastante breve pero aún me sigue pareciendo muy profundo.

Y finalmente, los poemas son:


Retomando el trabajo con mucho amor por la poesía este 2016, me despido deseándoles un precioso verano. Saludos a tod@s y gracias.

domingo, 18 de octubre de 2015

El Blanco

El blanco, que nace en el viento
Que es dolor al caminar,
Que mató cariño en infinito tiempo,
Hoy se va
En donde guardó lamentos
Que no abrirá
En su deseado arrepentimiento.

Y de la mano de otra no tendrá amor
Ni maravilla en la obra
de su corazón.
No hay color en la sombre de su ilusión
Ni futuras horas al rumor de su voz;
Él se va para siempre
Tomando todas las armas blancas,
Él se va y no vuelve a
Al Castillo de su amada.

¿Dónde estás señor de blanco?
Tu mirada me miente
Y se muere de miedo.
¿Qué le hiciste al pasado?
Tu voz temblorosa muerde
El velo eterno del silencio.

Dibuja en las nubes
Toda tu tristeza
Haz que llueva para siempre
Y que no llegue la primavera.
Quiero vivir en el invierno
En el que no existas,
Todo es blanco y sin recuerdos,
Todo es negro y sin vida.
Van cubiertas de gris las imágenes
Que atraen tormentas,
Se derraman días en ciudades
Y campos en promesas.

Pinta árboles y flores
Con el color de tu alma fingida,
Que todo el planeta erosiones
Con la fuerza de tu ira,
Responde a todas mis preguntas
Con tu último ángel,
Que él me hable hasta que suene
La campana de mi sangre.
O sal al fin de cacería
Y atrapa mis sueños,
Ponlos en un cofre
Y quítales la vida.

Yo ya no quiero tenerlos,
Y no hay razón para que aún vivan.

Las velas en el cielo de l luna,
Tus manos sobre el hemisferio del mal,
Las oraciones con angustia
Y la explosión de la eternidad
Viajan por memorias impuras,
Atravesando mis latidos, y la verdad
Consumida yace con la espuma
Y la niebla de tu infinito mar.

Dibuja en mis ojos
Toda tu belleza,
Hazme llorar para siempre
Y así no ver, niño de blanco,

Tu primavera.

Fotografía original del autor, sur de Chile 2011.

Milza López
Extraído de "La flecha envenenada y otros textos"
Publicado en 2007

miércoles, 5 de agosto de 2015

... -L A P É R D I DA- ...


Como un sonido gris en los húmedos bosques,
como dulce de su ser, raíz de Hades;
como cisnes blancos contra el domne,
como vida latiendo aún en Abel
(Caín guarda silencio)

Soledad, miedo y suicidio en su nombre,
partida absoluta para no volver,
lágrima al océano sin voces
porque hoy se pierden lunas en el último tren…

Donde hay suspiros en la cárcel del rencor,
donde se va su alma por culpa suprema,
donde hay mentiras escondidas sin amor,
donde la tarde nace con locura en mi cabeza:
estos son los días de pérdida,
la Reina Vida extraña a la Muerte;
aquí los demonios me vuelven maléfica
y la desesperanza en los pensamientos envuelve.

Él me quiere con amor débil,
con amor de él,
y me busca aunque no me sueñe
porque aún me siente tener.

Ya no hay tiempo en sus besos y el cofre
donde estaba la alegría se fue a sus pies,
él hoy va donde los silencios corren
buscando signos de amor en su piel

Perdóname mi amado, yo quería que volvieras
pero no me sentí capaz de hacerte regresar;
hay poder en mi dolor para que no vieras
lo que dejaste de mí cuando tu ángel cayó al mar.
Ahogaste dulzura en mi boca y en estrellas
y yo no contuve en mí tu forma de amar;
tu alma se fugó tras la sombra de la pérdida
por la razón del destino, por la razón del huracán.

Desde entonces pierdo memoria en cada día que encuentras
lejos del nido que no pudiste olvidar,
pierdo alma en cada paso que dejas
en nombre del odio que no me puedes entregar;
hoy verás mi luz tras las rejas, tras la pérdida
de todo aquello que fue vida, que fue soñar.


Fotografía del autor, tomada al intertior del Museo Bellas Artes, Santiago de Chile.


Extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 
Milza López, 2007.

sábado, 25 de julio de 2015

Cierra los ojos


Cierra tus celestes ojos,
y duerme en la melancolía.
Pero antes de ir, quiero que sepas que los susurros
de las ilusiones morirán sin agonía.

Antes del silencio despectivo tuyo,
que callará aguerrido
el sonido de nuestro amor,
quiero oír el último murmullo
de tu corazón frío.

Bienvenida es
la eterna soledad.

Esta es la noche del final que intuyo,
ahora puedo decir adiós
y dormir sin el insomnio;
ahora puedo decirte adiós y quebrarme
con lágrimas de afluente islándico… 


Fotografía del autor, tomada en Cerro Santa Lucía, Santiago de Chile.

Extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 
Milza López, 2007.

martes, 7 de julio de 2015

El Eclipse


No le importó nada
pero lo quiso todo,
me arrastró a la guerra santa
y me arrebató el odio.

Anochece en pleno día
con una luna negra
y nubes de estigma,
sus pasos sobre mi tierra
y su desprecio sin salida.

En la neblina deshecha
asoman sus ojos;
es el adiós sin vida,
es la trampa de oro;
vigilia consumada
en el color de esos ojos.

No es tarde, no es noche,
no es día ni mañana,
no hay sangre en el coche
de la mujer maltratada.

Susurros que caen
como lluvia incompleta,
palpitaciones de carne
de homicida en el planeta.

Sobre mí, sobre él,
venganza de Eclipse;
bajo sus pies:
temor de matrices.

¿Quién reza por él
como estrella enterrada,
llorando más que aquella vez,
la vez que fue crucificada?

Es el Eclipse de un ángel y un demonio
robando luz de fuerzas,
caminando con pasos de novio,
persiguiendo una agónica tregua.


Fotografía del autor, tomada en Valparaíso, Chile.



Extraído de "La flecha envenenada y otros textos", 
Milza López, 2007.

martes, 16 de junio de 2015

M A R Í A



 Búscala en el campo
de tus sueños mordidos,
es veneno en los años
de los vientos prohibidos.
Su embrujo necesita vicio
para hacerlo latir en tu corazón,
y su próxima alma nace en el martirio
de los ángeles dueños de la razón.
¿Por qué es temible y tan extraña?
¿Por qué es insensible e inhumana?
¿Por qué es intangible en el deslumbramiento de los pueblos?
¿Por qué debe morirse a la luz de su hermana?
Porque eligió caminar
en el reino hacia el olvido,
porque no nació para amar,
porque ella es María, la hija del Abismo.
Y porque vive en el bosque
del recuerdo afilado,
listo para retroceder
el tiempo que no ha pasado
y mover las horas a su favor,
guardar  besos en sus sueños
(que hoy verá realizados),
dejando abrazos en sus destellos
y en el odio perfumado.
María seguirá corriendo
sin saber lo que está frente a sus ojos,
y creerá suyo lo que vaya teniendo
como si fuese a vencer al corazón peligroso,
poderoso…

Fotografía del autor, tomada en Campus Antumapu, Universidad de Chile

Extraído de "La Flecha envenenada y otros textos",
Milza López, 2007.