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viernes, 29 de abril de 2016

Cuando Gabriela Mistral invadió el metro de Santiago

Y así Gabriela invadió el metro,
pusieron piedras en el techo
y versos en las paredes;
sus abrazos estamparon 
rincones de calor supremo

La alegría se me dio
en formas editadas
multiplicadas y envolventes
de mi Gabriela en el metro

Hace tanto tiempo ansiaba
una vela luminaria
para cada corazón
en el vagón desierto,
pero aún todos seguían ciegos
aunque la luz los atacara
de frente y sin rodeos
como una afilada estaca
que arranca los sentimientos

No hubieron otros ojos 
que comprendieran lo cifrado 
en lengua de montañas:
el llanto empapó mi bolso
y la vela se volvió incendiaria...


Gabriela Mistral. Fuente: Universidad de Chile.


Milza López, 2016
Contenido exclusivo

martes, 20 de octubre de 2015

Volverlo a ver (Gabriela Mistral)



¿Y nunca, nunca más, ni en noches llenas 

de temblor de astros, ni en las alboradas 

vírgenes, ni en las tardes inmoladas? 

¿Al margen de ningún sendero pálido, 

que ciñe el campo, al margen de ninguna 

fontana trémula, blanca de luna? 


¿Bajo las trenzaduras de la selva, 

donde llamándolo me ha anochecido, 

ni en la gruta que vuelve mi alarido? 

¡Oh, no! ¡Volverlo a ver, no importa dónde, 

en remansos de cielo o en vórtice hervidor, 

bajo unas lunas plácidas o en un cárdeno horror! 

¡Y ser con él todas las primaveras 

y los inviernos, en un angustiado

nudo, en torno a su cuello ensangrentado!

Imagen de la Película Pura Energía ("Powder").

jueves, 21 de mayo de 2015

La inalcanzable Gabriela

Podrá decirse que Gabriela es grande. 
Podría decirse que Gabriela es todo. 
Pero no existen palabras conocidas por mí, o que haya leído de otros que puedan describir el significado de su obra, y eso que realmente se han realizado esfuerzos. Podría pensar que su corazón era inmenso, y que lo zurcía a pedazos en cada poema y cada verso. Podría decirse que ella tocaba el límite de lo perfecto y lo verdadero. De las ideas imposibles, de la entrega más completa, cada trazo se plasmaba con fuego, incluso en las cartas de amor que más tarde serían reveladas. 



"Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí"

"Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún"

"Lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte"

(Gabriela Mistral, 1949)